Aburrido en París
Adolfo Flores
I
EN LA CIUDAD DE PARÍS, el gato lector estaba sobre el
hombro de su amo, confiado entre la jungla de cemento atiborrada de miles y
miles de luciérnagas. Su amo lo llevaba a todas partes, incluso a los viajes
que hacía por todo el mundo. Antes de viajar a París, el gato lector creía que,
para él, el mejor viaje se hacía con los libros. “Sí, Aurelio, parecía decirle
su amo, pero el viaje que haremos no se compara en nada a los libros”. El gato
lector revisó la biblioteca para leer sobre París y encontró fotografías y
descripciones sobre la Torre Eiffel, la catedral parisina Notre-Dame, el Saint-Germain,
un lugar para intelectuales y artistas como Hemingway, Sarte y Picasso, que se
encuentra cerca al río Sena. El gato lector solo cerró el libro y se dijo así mismo:
-Es un lugar aburrido. No tiene aventura, fantasía, ni
ciencia ficción. Qué aburrido París.
Con su amo, el gato lector, después de la reunión de
trabajo de su amo, visitó varios lugares. Su amo le hacía varias descripciones
expresivas sobre lo que estaban viendo. Hablaba emocionado sobre los lugares,
pero al gato lector no le llamaba la atención.
-Sí, qué gatuemoción siento -decía el gato con ironía
y bostezando.
Cuando regresaron al Bel Ami Hotel, lugar
donde se hospedaban, el cual quedaba cerca al río Sena, su amo se quedó
completamente dormido y él se quedó atisbando la calle parisina desde la ventana.
Su instinto felino, notó un cambio repentino en el ambiente. Después de poner
sus patas en la ventana, se desató una fuerte lluvia acompañada de relámpago y
rayos.
El gato lector vio desde la venta a los gatos correr raudos
por la calle y por algunos techos. De repente, un gato en su ventana le dio un
susto de muerte.
-Monsieur, abra la ventana -le suplicó -. El cazador
de gatos está persiguiéndonos. Hágame caso, por favor. Si usted tampoco se
esconde y no apaga la luz, usted y yo seremos gatos fritos.
Se escuchó una especie de rugido que le puso los pelos de
punta. Sin pensarlo más, abrió la ventana. El gato intruso entró y rápidamente apagó
las luces. El gato lector cerró la ventana y se dio cuenta que su accidentado
invitado estaba debajo de la cama.
-¿Qué espera, monsieur? Venga escóndase
Nervioso, el gato lector obedeció. El intruso hablaba
como si el gato lector fuera invisible, como si solo pensara en voz alta.
-Gracias por dejarme entrar, monsieur. Aquí
estamos a salvo por ahora. Se nota que no es de aquí. Me presento soy Allard. Y
es un mal momento para los turistas gatunos. Escúcheme bien, Monsieur. Si
sale mañana, no se asome al río Sena. Lo que tanto temíamos hoy ha iniciado. El
Sena, Monsieur, no es un río, es una prisión para el cazador de gatos. ¿No la
conoce? Me extraña. Monsieur, usted es un gato. Debe conocer. Voy a contarle
entonces.
II
“DESDE HACE TIEMPO, los jóvenes tienen la costumbre de
sumergirse en el río Sena para desenterrar tesoros que habitan en el fondo del
río. Se cuenta que las parejas veían al Sena como un cómplice para sellar el
amor, por eso arrojando en sus aguas una copia de la llave de la casa donde
pronto vivirían para siempre. También, cuando las parejas se separaban,
arrojaban sus alianzas, es decir, sus anillos, también al fondo del río cuando
el amor caducaba”.
“¿Por qué hacían eso?, te preguntarás. Pues el Sena es el
corazón líquido de la ciudad. Es una brújula para los parisinos. Pero hubo un gato
parisino de corazón malvado llamado Amadeu que se enamoró. Lamentablemente,
no fue correspondido. La gata de la cual se enamoró estaba enamorada de otro
gato. Amadeu le declaró la guerra. Hubo noches llenas de masacres. Fueron
muchas las noches de gatos parisinos peleando. Era un gato muy poderoso. Se decía
que su poder era mágico. Y, sobre todo, se creía que Amadeu era inmortal.
La única manera de derrotarlo era mantenerlo prisionero”.
“Fueron los gatos mágicos de Paris los que encontraron la
manera de derrotar a Amaderu. El mismo que servía para unir parejas y terminar
una relación, sí el Sena, el mismo río sirvió para mantenerlo prisionero. Se
dice que fue arrojado al Sena y ataduras mágicas de los sabios y mágicos gatos
lo mantiene adherido al fondo”.
“Solo si el río de desborda, la prisión de Amadeu se
rompería. En aquel tiempo parecía imposible. Pero desde que los humanos han
tratado mal a esta tierra, el clima ha ido empeorando y lo imposible se ha
hecho posible. El río se ha desbordado”.
“Lo vi emerger del Sena, furioso y dispuesto a acabar con
todos. Detrás de mí, varios gatos cayeron. Solo hemos podido huir. Se supone
que nosotros somos los guardianes del Sena. Pero lamentablemente aun no hemos
aprendido lo suficiente para derrotar a Amadeu”.
__¿Por qué?
__preguntó el gato lector -.
“El conocimiento
de los antiguos gatos está registrado en antiguos libros. Y ninguno de nosotros
sabe leer”.
III
-Hubieras
empezado por ahí. Soy Aurelio y soy un gato lector.
El gato lector
le contó a Allard que desde su nacimiento amaba los libros y estaba dispuesto a
ayudar.
-Entonces,
sígueme.
El rostro del
gato lector se iluminó, porque, al parecer, el viaje a París comenzaba a tornarse
divertido.
Afuera se
desataba una fuerte lluvia y pudo ver cómo el río Sena se había desbordado.
-Lo mejor será
enviar a un mensaje para enviar un mensaje para que sepan que hay esperanza y
que estamos yendo para allá.
En la ventana
apareció un ratoncito. El gato lector dio un salto del susto.
-¿Es en serio?
-dijo Allard -. Él es Abelardo. Es italiano, pero vive aquí desde hace cinco
años. El será nuestro heraldo. Abelardo, ve y diles a las estrellitas del Sena.
-Ja, ja, ja -comenzó
a reírse el gato lector -. ¿En serio? Estrellitas del Sena?
-A mí me
parece un buen nombre. Diles a las estrellitas del Sena que iremos y la luna
rosada nos ayudará.
-¿Luna rosada?
-Esta vez el gato lector dejó de reír.
-Ve, Abelardo.
Ve lo más rápido posible.
El ratón
desapareció al instante.
-Abelardo sabe
los mejores atajos para llegar al lugar que nos interesa. Nosotros debemos ir a
los techos. Es nuestra mejor opción.
IV
Qué coincidencia que Allard haya conocido al gato lector.
No importa, pensó el gato lector. A penas rondaban los techos, a los lejos, podía
verse una feroz batalla. No mires hacia atrás, le decía Allard. Avancemos. Abajo,
en las calles, el gato lector vio las calles inundadas. Era claro que, si
bajaban, los gatos no podrían huir por el medio terrestre. Mientras el gato lector
corría bajo la lluvia, imaginaba cómo sería la biblioteca de los sabios gatos
mágicos. Imaginaba altos anaqueles con libros de tapa dura o cuyas portadas hechas
a base de piel de algún animal antiguos como las novelas fantásticas que había
leído.
A medida que avanzaban, la ciudad escapaba del desborde
del río. Habían avanzado por más de una hora, pero el gato lector estaba lleno
de energía.
-Hemos llegado -dijo Allard.
Frente a ellos estaba un café llamado Le Café des
Chats.
-No sé mucho francés. Pero ahí dice ¿El café de los gatos?
El gato lector parecía decepcionado de que sus ojos no
vean frente a él una gran biblioteca.
-Sí -dijo Allard -. Es nuestra guarida secreta.
- ¿Secreta? -dijo sarcásticamente -. Se nota que nadie la
encontraría.
-¿Cierto? Este lugar de día se llena de personas, amantes
de los gatos y el buen café. Bueno, sobre lo último, te recomiendo no probarlo.
Los turistas vienen más por los gatos que por otra cosa. Pero entremos.
Una vez dentro, el gato lector vio a varios gatos dormidos.
Allard dijo he traído a la luna rosada.
-¿En serio? -dijo el gato lector.
Los gatos solo abrieron los ojos al mismo tiempo, alzaron
la misma pata al mismo tiempo, y señalaron una puerta secreta que decía “Puerta
secreta”, ¿es en serio pensó el gato lector, y por último cerraron los ojos al
mismo tiempo. “Ven conmigo”, dijo Allard.
No había biblioteca, ni nada de lo que había imaginado. Solo
pasillo infinito de pilas sobre pilas de libros. Dos globos blancos eran los
ojos del gato lector al ver tremendo desorden. ¿Cómo buscar en tremendo
desorden?
-Así no terminaremos nunca -dijo el gato lector.
-No te preocupes, tendrás ayuda.
Al instante aparecieron miles de ratones. El gato lector
dijo algo que sorprendió a todos: “No es necesario. Lo haré rápido. Con lo que
me has contado, tengo suficiente”.
V
Los ratones y gatos dejaron al gato lector hacer su trabajo.
Allard comenzaba a tener un poco de sueño. Se puso de pie y comenzó a caminar
de un lado para otro. Desde la ventana del café se veía la piel de la lluvia
caer afuera salvajemente. Un gato apareció en el café. Venía de la batalla.
-Monsieur, ya viene hacia acá. Y no tenemos cómo
detenerlo. Escuché que alguien está leyendo el libro de los sabios gatos. Espero
lo logre.
-Claro que sí -dijo el gato lector.
La presencia del gato lector despertó sorpresa por la
eficiencia.
-¿Cómo lo lograste? -preguntó Allard.
-Nosotros no elegimos los libros, los libros nos escogen
a nosotros. He aprendido el hechizo. Necesito que llames a todos los gatos
parisinos. Es de extrema urgencia. Primero, empezaré contigo, Allard.
El gato lector recitó el hechizo sobre Allard y en cuanto
fueron llegando los demás parisinos hizo lo mismo. También había encontrado
escondido en el libro la cadena que ataría a Amadeus y lo mantendría prisionero
en el fondo del Sena. En cuanto entraron todos los gatos que lucharían en
contra de Amadeus, el gato lector se alistaba para algo más.
-¿Eso es todo? -preguntó Allard -.
-Me temo que no, mentiroso -susurró el gato lector -. Voy
a hacer algo más.
El gato lector recitó un hechizo desconocido y Allard y todos
los gatos quedaron paralizados.
-¿Por qué nos haces esto? -preguntó Allard.
-Mentiste. Amadeu es el sabio gato del Sena. Es el
auténtico guardián del río, el cual fue traicionado por ustedes. ¿No creíste
que iba a leer solo un libro? Así somos los lectores. Nos apasionamos por los
libros. En realidad, Amadeu quería rescatar a su amada de tus garras, Allard. Tú,
al parecer, eres inmortal. Pero me temo que con este hechizo todos quedarán
limpios de magia y no podrás mantener en su prisión al único que puede
derrotarte: Amadeu. Con el hechizo que leí podré devolverle su poder para
calmar la tormenta.
-Así es -dijo una sombra. Era Amadeu -. Fui traicionado,
pero al parecer, Monsieur, usted fue más astuto que todos estos delincuentes
parisinos.
El gato lector recitó otro hechizo y Amadeu
retomó su poder. Sin esperar más, el sabio anciano calmó la tormenta. Después le
pidió al gato lector que les quitara la magia a todos los gatos parisinos, salvo
a los gatos del café que seguían acostados bajo un sueño terrible. Los gatos
huyeron inermes, incapaces de hacer daño.
Uno del café abrió los ojos y dijo:
-Amadeu, monsieur, siempre supimos que volverías. Demoraste
un poco. Ahora por favor, no haga mucho ruido.
-¿Es en serio? -preguntó el gato lector -. ¿Ellos lo
supieron todo el tiempo y no te ayudaron?
-Así es a veces. Algunos nacen lectores, otros con magia
y otros con mucho pero mucho sueño. Ahora, ¿estás preparado para volver con tu
amo?
-¿Cómo? -preguntó el gato el lector.
El sabio gato utilizó su poder para que el río Sena
volviera a su cauce normal.
Después, recitó un hechizo más y el gato lector estaba de
vuelta en el Bel Ami Hotel junto a su amo, mientras por la ventana entraban los rayos
del sol. El amo del gato lector ya estaba despierto, contento de estar un día
más en París. Acarició a su mascota y le dijo:
-Buenos días, Aurelio. ¿Listo para ir a un museo? Sé que
te divertirás mucho.
-Qué aburrido -pensó el gato lector.
F I N
Adolfo
Alexander Flores Facundo
Nació en Piura, el 22 de octubre de1992.
Ha estudiado Lengua y Literatura en la Facultad de educación de la
Universidad Nacional de Piura.
Es autor de los libros Derrumbe de un aleteo (2016) y Microficciones (2019).
Ha ocupado el Primer puesto en el Concurso de poesía y cuento José María
Arguedas organizado por la Facultad de Educación de la Universidad Nacional
de Piura el año 2014 en la categoría poesía; y, al año siguiente, obtuvo en la
misma categoría, el segundo puesto.
Textos
suyos aparecen en la antología Metáfora:
la expresión literaria de la Universidad Nacional de Piura (Lengash, 2014)
y en revistas como “Séptimo ensayo”, “Lazos de arte que unen” (Asociación
artística de Paita), “Casta Mec Nom”, “Hueso Duro” (2019) y “Hecho Arte” (2020).

Hola profe soy Rafael :v
ResponderEliminaraaaaaaaaaaaa es muy larga me enojo >:v
ResponderEliminarbuna historia me gusto siga así
ResponderEliminarhola profe soy Vielka ;-;
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