domingo, 27 de diciembre de 2020

El gato lector

 



I. El gato y el avión

  

Había una vez un gato que se encontró un avión. En el avión se encontró unos lentes avioneros y en los lentes avioneros se encontró las instrucciones para volar el avión.

Después de seguir las instrucciones, comenzó a volar muy bien.

Volaba tan bien que los gatos de los techos no dejaban de mirarlo. Parecía que se iba a estrellar con la luna. Uno de ellos lo reconoció.

__¿Ese no es el gato lector? -preguntó uno de los gatos del techo.

__¡Sí soy yo! -gritó el gato del avión -.

El gato del avión siguió volando y no se dio cuenta que la gasolina se acababa. Entonces, el avión comenzó a caer y a caer, y el gato comenzó a gritar y a gritar. De repente el gato se dio cuenta que en los lentes avioneros había instrucciones para cuando al avión se le terminara la gasolina.

Así fue como el gato del avión, sacó un paracaídas y cayó a salvo en el techo donde estaban los demás gatos.

__¿Cómo hiciste eso? -preguntaron los gatos del techo -.

__Fácil -dijo el gato -. Es que aparte de ser el gato del avión, soy un gato lector.

 


II. El nacimiento de un lector


Esta es la historia del nacimiento del gato lector. Obviamente su nacimiento fue un hecho sorprendente. En primer lugar, nació en una biblioteca; en segundo lugar; su madre, una gran gata, pero a pesar de que era una gran gata, no le gustaba leer. Entonces nadie se explicaba por qué, apenas nació, en vez de abrigarse con la piel de su madre, se fue acostar sobre las hojas de un libro, cuya portada era una gata. Solo se levantaba para tomar leche de su madre y después volvía al libro, por eso sus hermanos lo llamaron el gato lector.

 

III. La primera  vez que el gato lector leyó un cuento de terror

 

El gato tenía un hábito fuera de lo común, un hábito diferente a los de sus hermanos: le gustaba leer historias de terror acompañado de una lámpara. El gato era joven y le encantaba esas historias. Historias de fantasmas que aparecían y asustaban a las personas en casa embrujadas.

Su mamá le decía que no leyera esos libros, pero el bandido gato lector, se escapaba para seguir leyendo.

 Una noche, sus hermanos gatos, planearon asustar a su hermano, así que se pusieron sábanas encima y dijeron buuuuu y el gato lector se fue corriendo a esconderse debajo del sillón.

Pero eso sí, el gato lector nunca soltó su libro y siguió leyendo debajo del sillón.

 

 

 



Aburrido en París

 

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Aburrido en París

 Adolfo Flores


I

 

EN LA CIUDAD DE PARÍS, el gato lector estaba sobre el hombro de su amo, confiado entre la jungla de cemento atiborrada de miles y miles de luciérnagas. Su amo lo llevaba a todas partes, incluso a los viajes que hacía por todo el mundo. Antes de viajar a París, el gato lector creía que, para él, el mejor viaje se hacía con los libros. “Sí, Aurelio, parecía decirle su amo, pero el viaje que haremos no se compara en nada a los libros”. El gato lector revisó la biblioteca para leer sobre París y encontró fotografías y descripciones sobre la Torre Eiffel, la catedral parisina Notre-Dame, el Saint-Germain, un lugar para intelectuales y artistas como Hemingway, Sarte y Picasso, que se encuentra cerca al río Sena. El gato lector solo cerró el libro y se dijo así mismo:

-Es un lugar aburrido. No tiene aventura, fantasía, ni ciencia ficción. Qué aburrido París.

Con su amo, el gato lector, después de la reunión de trabajo de su amo, visitó varios lugares. Su amo le hacía varias descripciones expresivas sobre lo que estaban viendo. Hablaba emocionado sobre los lugares, pero al gato lector no le llamaba la atención.

-Sí, qué gatuemoción siento -decía el gato con ironía y bostezando.

Cuando regresaron al Bel Ami Hotel, lugar donde se hospedaban, el cual quedaba cerca al río Sena, su amo se quedó completamente dormido y él se quedó atisbando la calle parisina desde la ventana. Su instinto felino, notó un cambio repentino en el ambiente. Después de poner sus patas en la ventana, se desató una fuerte lluvia acompañada de relámpago y rayos.

El gato lector vio desde la venta a los gatos correr raudos por la calle y por algunos techos. De repente, un gato en su ventana le dio un susto de muerte.

-Monsieur, abra la ventana -le suplicó -. El cazador de gatos está persiguiéndonos. Hágame caso, por favor. Si usted tampoco se esconde y no apaga la luz, usted y yo seremos gatos fritos.

Se escuchó una especie de rugido que le puso los pelos de punta. Sin pensarlo más, abrió la ventana. El gato intruso entró y rápidamente apagó las luces. El gato lector cerró la ventana y se dio cuenta que su accidentado invitado estaba debajo de la cama.

-¿Qué espera, monsieur? Venga escóndase

Nervioso, el gato lector obedeció. El intruso hablaba como si el gato lector fuera invisible, como si solo pensara en voz alta.

-Gracias por dejarme entrar, monsieur. Aquí estamos a salvo por ahora. Se nota que no es de aquí. Me presento soy Allard. Y es un mal momento para los turistas gatunos. Escúcheme bien, Monsieur. Si sale mañana, no se asome al río Sena. Lo que tanto temíamos hoy ha iniciado. El Sena, Monsieur, no es un río, es una prisión para el cazador de gatos. ¿No la conoce? Me extraña. Monsieur, usted es un gato. Debe conocer. Voy a contarle entonces.

 

 

II

 

“DESDE HACE TIEMPO, los jóvenes tienen la costumbre de sumergirse en el río Sena para desenterrar tesoros que habitan en el fondo del río. Se cuenta que las parejas veían al Sena como un cómplice para sellar el amor, por eso arrojando en sus aguas una copia de la llave de la casa donde pronto vivirían para siempre. También, cuando las parejas se separaban, arrojaban sus alianzas, es decir, sus anillos, también al fondo del río cuando el amor caducaba”.

“¿Por qué hacían eso?, te preguntarás. Pues el Sena es el corazón líquido de la ciudad. Es una brújula para los parisinos. Pero hubo un gato parisino de corazón malvado llamado Amadeu que se enamoró. Lamentablemente, no fue correspondido. La gata de la cual se enamoró estaba enamorada de otro gato. Amadeu le declaró la guerra. Hubo noches llenas de masacres. Fueron muchas las noches de gatos parisinos peleando. Era un gato muy poderoso. Se decía que su poder era mágico. Y, sobre todo, se creía que Amadeu era inmortal. La única manera de derrotarlo era mantenerlo prisionero”.

“Fueron los gatos mágicos de Paris los que encontraron la manera de derrotar a Amaderu. El mismo que servía para unir parejas y terminar una relación, sí el Sena, el mismo río sirvió para mantenerlo prisionero. Se dice que fue arrojado al Sena y ataduras mágicas de los sabios y mágicos gatos lo mantiene adherido al fondo”.

“Solo si el río de desborda, la prisión de Amadeu se rompería. En aquel tiempo parecía imposible. Pero desde que los humanos han tratado mal a esta tierra, el clima ha ido empeorando y lo imposible se ha hecho posible. El río se ha desbordado”.

“Lo vi emerger del Sena, furioso y dispuesto a acabar con todos. Detrás de mí, varios gatos cayeron. Solo hemos podido huir. Se supone que nosotros somos los guardianes del Sena. Pero lamentablemente aun no hemos aprendido lo suficiente para derrotar a Amadeu”.

__¿Por qué? __preguntó el gato lector -.

“El conocimiento de los antiguos gatos está registrado en antiguos libros. Y ninguno de nosotros sabe leer”.

 

 

III

 

-Hubieras empezado por ahí. Soy Aurelio y soy un gato lector.  

El gato lector le contó a Allard que desde su nacimiento amaba los libros y estaba dispuesto a ayudar.

-Entonces, sígueme.

El rostro del gato lector se iluminó, porque, al parecer, el viaje a París comenzaba a tornarse divertido.  

Afuera se desataba una fuerte lluvia y pudo ver cómo el río Sena se había desbordado.

-Lo mejor será enviar a un mensaje para enviar un mensaje para que sepan que hay esperanza y que estamos yendo para allá.

En la ventana apareció un ratoncito. El gato lector dio un salto del susto.

-¿Es en serio? -dijo Allard -. Él es Abelardo. Es italiano, pero vive aquí desde hace cinco años. El será nuestro heraldo. Abelardo, ve y diles a las estrellitas del Sena.

-Ja, ja, ja -comenzó a reírse el gato lector -. ¿En serio? Estrellitas del Sena?

-A mí me parece un buen nombre. Diles a las estrellitas del Sena que iremos y la luna rosada nos ayudará.

-¿Luna rosada? -Esta vez el gato lector dejó de reír.

-Ve, Abelardo. Ve lo más rápido posible.

El ratón desapareció al instante.

-Abelardo sabe los mejores atajos para llegar al lugar que nos interesa. Nosotros debemos ir a los techos. Es nuestra mejor opción.

 

 

IV

 

Qué coincidencia que Allard haya conocido al gato lector. No importa, pensó el gato lector. A penas rondaban los techos, a los lejos, podía verse una feroz batalla. No mires hacia atrás, le decía Allard. Avancemos. Abajo, en las calles, el gato lector vio las calles inundadas. Era claro que, si bajaban, los gatos no podrían huir por el medio terrestre. Mientras el gato lector corría bajo la lluvia, imaginaba cómo sería la biblioteca de los sabios gatos mágicos. Imaginaba altos anaqueles con libros de tapa dura o cuyas portadas hechas a base de piel de algún animal antiguos como las novelas fantásticas que había leído.

A medida que avanzaban, la ciudad escapaba del desborde del río. Habían avanzado por más de una hora, pero el gato lector estaba lleno de energía.

-Hemos llegado -dijo Allard.

Frente a ellos estaba un café llamado Le Café des Chats.

-No sé mucho francés. Pero ahí dice ¿El café de los gatos?

El gato lector parecía decepcionado de que sus ojos no vean frente a él una gran biblioteca.

-Sí -dijo Allard -. Es nuestra guarida secreta.

- ¿Secreta? -dijo sarcásticamente -. Se nota que nadie la encontraría.

-¿Cierto? Este lugar de día se llena de personas, amantes de los gatos y el buen café. Bueno, sobre lo último, te recomiendo no probarlo. Los turistas vienen más por los gatos que por otra cosa. Pero entremos.

Una vez dentro, el gato lector vio a varios gatos dormidos. Allard dijo he traído a la luna rosada.

-¿En serio? -dijo el gato lector.

Los gatos solo abrieron los ojos al mismo tiempo, alzaron la misma pata al mismo tiempo, y señalaron una puerta secreta que decía “Puerta secreta”, ¿es en serio pensó el gato lector, y por último cerraron los ojos al mismo tiempo. “Ven conmigo”, dijo Allard.

No había biblioteca, ni nada de lo que había imaginado. Solo pasillo infinito de pilas sobre pilas de libros. Dos globos blancos eran los ojos del gato lector al ver tremendo desorden. ¿Cómo buscar en tremendo desorden?

-Así no terminaremos nunca -dijo el gato lector.

-No te preocupes, tendrás ayuda.

Al instante aparecieron miles de ratones. El gato lector dijo algo que sorprendió a todos: “No es necesario. Lo haré rápido. Con lo que me has contado, tengo suficiente”.

 

V

Los ratones y gatos dejaron al gato lector hacer su trabajo. Allard comenzaba a tener un poco de sueño. Se puso de pie y comenzó a caminar de un lado para otro. Desde la ventana del café se veía la piel de la lluvia caer afuera salvajemente. Un gato apareció en el café. Venía de la batalla.

-Monsieur, ya viene hacia acá. Y no tenemos cómo detenerlo. Escuché que alguien está leyendo el libro de los sabios gatos. Espero lo logre.

-Claro que sí -dijo el gato lector.

La presencia del gato lector despertó sorpresa por la eficiencia.

-¿Cómo lo lograste? -preguntó Allard.

-Nosotros no elegimos los libros, los libros nos escogen a nosotros. He aprendido el hechizo. Necesito que llames a todos los gatos parisinos. Es de extrema urgencia. Primero, empezaré contigo, Allard.

El gato lector recitó el hechizo sobre Allard y en cuanto fueron llegando los demás parisinos hizo lo mismo. También había encontrado escondido en el libro la cadena que ataría a Amadeus y lo mantendría prisionero en el fondo del Sena. En cuanto entraron todos los gatos que lucharían en contra de Amadeus, el gato lector se alistaba para algo más.

-¿Eso es todo? -preguntó Allard -.

-Me temo que no, mentiroso -susurró el gato lector -. Voy a hacer algo más.

El gato lector recitó un hechizo desconocido y Allard y todos los gatos quedaron paralizados.

-¿Por qué nos haces esto? -preguntó Allard.

-Mentiste. Amadeu es el sabio gato del Sena. Es el auténtico guardián del río, el cual fue traicionado por ustedes. ¿No creíste que iba a leer solo un libro? Así somos los lectores. Nos apasionamos por los libros. En realidad, Amadeu quería rescatar a su amada de tus garras, Allard. Tú, al parecer, eres inmortal. Pero me temo que con este hechizo todos quedarán limpios de magia y no podrás mantener en su prisión al único que puede derrotarte: Amadeu. Con el hechizo que leí podré devolverle su poder para calmar la tormenta.

-Así es -dijo una sombra. Era Amadeu -. Fui traicionado, pero al parecer, Monsieur, usted fue más astuto que todos estos delincuentes parisinos.

  El gato lector recitó otro hechizo y Amadeu retomó su poder. Sin esperar más, el sabio anciano calmó la tormenta. Después le pidió al gato lector que les quitara la magia a todos los gatos parisinos, salvo a los gatos del café que seguían acostados bajo un sueño terrible. Los gatos huyeron inermes, incapaces de hacer daño.

Uno del café abrió los ojos y dijo:

-Amadeu, monsieur, siempre supimos que volverías. Demoraste un poco. Ahora por favor, no haga mucho ruido.

-¿Es en serio? -preguntó el gato lector -. ¿Ellos lo supieron todo el tiempo y no te ayudaron?

-Así es a veces. Algunos nacen lectores, otros con magia y otros con mucho pero mucho sueño. Ahora, ¿estás preparado para volver con tu amo?

-¿Cómo? -preguntó el gato el lector.

El sabio gato utilizó su poder para que el río Sena volviera a su cauce normal.

Después, recitó un hechizo más y el gato lector estaba de vuelta en el Bel Ami Hotel junto a su amo, mientras por la ventana entraban los rayos del sol. El amo del gato lector ya estaba despierto, contento de estar un día más en París. Acarició a su mascota y le dijo:

-Buenos días, Aurelio. ¿Listo para ir a un museo? Sé que te divertirás mucho.

-Qué aburrido -pensó el gato lector.



 F I N



Adolfo Alexander Flores Facundo

Nació en Piura, el 22 de octubre de1992.

Ha estudiado Lengua y Literatura en la Facultad de educación de la Universidad Nacional de Piura.

Es autor de los libros Derrumbe de un aleteo (2016) y Microficciones (2019).

Ha ocupado el Primer puesto en el Concurso de poesía y cuento José María Arguedas organizado por la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Piura el año 2014 en la categoría poesía; y, al año siguiente, obtuvo en la misma categoría, el segundo puesto.

Textos suyos aparecen en la antología Metáfora: la expresión literaria de la Universidad Nacional de Piura (Lengash, 2014) y en revistas como “Séptimo ensayo”, “Lazos de arte que unen” (Asociación artística de Paita), “Casta Mec Nom”, “Hueso Duro” (2019) y “Hecho Arte” (2020).


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